Europa tiene sentido del humor
Ayer fue el festival de Eurovisión, un certamen que no me ha interesado lo más mínimo desde que salí del colegio (aunque no olvidaré la actuación de Lordi, que vi en Avilés en un bar mientras me tomaba un mosto con mi abuelo). ¿El motivo? Es aburrido, ñoño y estúpido a más no poder. Y encima ahora los países del Este aumentan la desgracia votándose entre ellos y mandando al cuerno las votaciones.
Sin embargo, este año el Chiki chiki de Rodolfo Chikiliquatre había conseguido interesarme. No por la canción (¿alguien no sabe que odio el reguetón, o como sea que se escriba?) sino por lo que significa esa actuación. Significa que, España, hasta las narices de hacer el ridículo con cosas como las hijas del tomate (que salieron patata) o similar, había decidido mandar a un actor, un cómico, a hacer el ridículo sí, pero de forma profesional. Con un par. Por fin.
La actuación fue impecable. Un trabajo de oscar para un hombre que no es cantante ni bailarín (y que en los ensayos llegó a perder la voz de puro nervio). Una coreografía divertida, una buena puesta en escena. Unas Disco y Gráfica que son un punto. Un trabajo muy superior al que hemos hecho en los últimos años. Lo malo: la pandilla de descerebrados que fueron hasta Belgrado a gritar en plena actuación “márchate a tu casa”. Una falta de respeto hacia los que votamos -y fuimos mayoría- que queríamos reirnos de este certamen desconcertante. Aunque claro, muchos hay que se consideran demasiado superiores y creen que ese abucheo les librará de ser “españoles por una noche”. Lo siento, pero una vez que la democracia actúa, lo suyo es callarse y aceptar las cosas con buen humor y dignidad. Y qué coño, ¿en serio os gustaban más las Ketchup?
Esperaba “zero points to Spain”, pero no fue así. Hasta rozamos la mitad superior de la tabla en alguna ocasión. ¿Por qué? Pues porque Europa tiene sentido del humor, aunque yo estuviera convencida de que sus corazones eurovisivos temblarían de horror ante el espectáculo. No fuimos los últimos, ni mucho menos. Pasamos al siguiente certámen por derecho propio. Mucho mejor que Lidia y su horrible traje de Ágata Ruíz de la Prada. Ya te digo.
Por supuesto muchos dicen que España da pena y vergüenza, pero como decía Joaquín Bartrina:
“Oyendo hablar a un hombre, fácil es
acertar dónde vio la luz del sol.
Si os alaba Inglaterra, será inglés,
si os habla mal de Prusia, es un francés,
y si habla mal de España, es español.”
Os dejo con la actuación:
PD: Yo voté a Francia.

























