Estado: Berserk
Me las prometía yo muy felices.
Incluso pensé que me iría de rositas…
Pero no. Mis planes para las vacaciones de Semana Santa se han ido a la mierda. Hace dos años que no tengo vacaciones en esas fechas. El año pasado me tocó trabajar de turno de noche hasta el mismísimo jueves santo. Así que este año tenía mucha ilusión con las dichosas vacaciones. Me apetecía irme a un sitio con mar (el secano me agría el carácter de mala manera, lo odio “with a passion…”) donde pudiese estar sola conmigo misma. Sola quiere decir que no quiero ser sociable con nadie. No quiero decirle “hola” a nadie ni contestar la más mínima pregunta. Sí, lo sé, soy una borderline. Aunque externamente lo disimulo con bastante arte, por dentro lo cierto es que a mí lo que me gusta es estar a lo mío y pasar de todo dios… Y pensé que iba a conseguirlo y todo. Eran solo cuatro putos días… Cuatro…
Pero entonces llegó él. Yo no sé cómo coño me convencieron para casarme con este muchacho, pero mira, aquí estoy. Y la cuestión es que él PASÓ absolutamente de las vacaciones (de hecho no sabe todavía cuándo las tiene) y a última hora, viendo que el humo me empezaba a salir por las orejas, se lanzó a una búsqueda desenfrenada de posibles alojamientos. Resultado: que quedan las migajas, porque en este país que tan mal va (según el señor Rajoy) todo dios se pira de vacaciones y reserva con 3 meses de antelación. Consecuencias: Mis vacaciones soñadas se han ido a la mierda y las posibilidades de que comenta homicidio han aumentado mucho.
Me veo aquí, en esta adskñag ciudad de añdlskjfañsld que es Madrid, que la detesto (with a passion…), la odio y la arrancaría del mapa si pudiera.
¿ME OYES, MADRID? ¡¡TE ODIO!!
Estado: Berserk. Ahora mismo es mejor no acercárseme mucho…
























