Ipod Touch
No me odiéis… No es culpa mía el haber conseguido casarme con este chico. Vale, sí, es culpa mía, ¡pero me lo merezco! En fin, que después de besar muchas ranas al final di con un príncipe azul que venía cargadito de regalos.
El último ha sido un ipod touch. Ayer cuando por fin bajo lazos y papeles plateados pude ver la elegantísima cajita de Apple aluciné como el erizo de “vecinos invasores” al conectar el 5.1, os lo juro. Así que ahora os escribo con el cacharrito conectado a mis oídos…
En fin, qué contar que no se haya dicho ya. La pantalla táctil es una maravilla. Es perfecta, cómoda, intuitiva (no necesita ni instrucciones). La conexión wi-fi funciona a las mil maravillas, el teclado es realmente útil y las presentaciones de fotos son preciosas. A eso hay que sumarle una gran cantidad de widgets que se le pueden instalar (le tengo echado el ojo a un diccionario de kana y kanji japonés la mar de majo). Además es elegante, ligero y no tiene abuela. Vamos, es un iphone sin teléfono y sin cámara (cosas que ya tengo y que no me servirían de nada en un ipod). Lo único malo es que tiene 8Gb, y acostumbrada como estoy al ipod video de 80Gb… la verdad es que se nota. Es cuestión de tener afinado el itunes según las preferencias de cada maquinita.
Ah, qué mono es… No puedo parar de sobarlo xDDDD
RECTIFICACIÓN: De príncipe azul nada. ¡No me merezco semejante individuo! Y si no lo mato hoy, va a ser un milagro. Vamos, que ni el Cid Campeador podría aplacar la ira regia que siento en estos momentos…. Hay que joderse ò.ó
























