Bitácora del Strahl (otra vez)
Dios, qué sueño tengo… La verdad es que no sé qué hago aquí hablando con vosotros cuando debería estar en mi cama, tranquilo, bien arropado… y seguramente bien acompañado. Al menos tengo un saco de estas cosas redondas-dulces-de-dos-colores que me ha regalado Revann (ella dice que son tonguitos o algo parecido). En el fondo esta chica me compra, lo sé. No debería ser tan bueno.
Que sepáis que os he echado de menos tan poco como vosotros a mí. Creo que sólo dos personas se han dignado a mandarme recuerdos, lo cual es bastante indignante. Los buenos piratas del aire se rigen por unas normas de conducta honorables y mucho me temo que vosotros sois incapaces de seguirlas… Mi tiempo es oro, chavales, ORO. No os creais que vengo a distraerme. Trabajo tengo de sobra…
De hecho ayer empezamos las reparaciones del Strahl después de que Vaan se cargara uno de los motores con su… (cómo decirlo) conducción temeraria/imprudente de novato dopado. Sí, este chico se droga (estoy seguro de que utiliza las bolsitas de té verde de Ashe para ese propósito. Además ayer compró un saco de hierbaluisa). En fin, que aquí estoy pringado todo el fin de semana arreglando el maldito motor. Y este NO-ES-TRABAJO-PARA-UN-PIRATA-DEL-AIRE.
¡Une poule sur un mur!
¡Eso mismo!
¿Sabéis? Creo que debería mandar a todos estos grumetes de aire dulce (ehmmm) a tomar viento fresco. En el fondo no me traen más que complicaciones. ¿Y vosotros? U os ponéis las pilas o saco el fusil. Espero sinceramente que vuestros próximos comentarios sean una explicación clara y concisa de quiénes sois y qué sabéis hacer. Vamos… CURRÍCULO.
Bah, paso.
Están buenos estos tonguitos…
























