Y tú, ¿cómo escribes?
Siempre se ha dicho que el Mac es el ordenador de los creativos, aunque el término se refería más bien a los creativos de la imagen y el sonido (entre los que me incluyo por ser mi especialidad en telecomunicaciones). Sin embargo, hay otros creativos a los que les puede venir muy bien un Mac: los de la palabra.
No voy a entrar en terrenos que desconozco: el guión, el periodismo… Y voy a dejar de lado a los bloggers, pues aunque soy uno de ellos, estas herramientas no están pensadas para este tipo de textos. Como veis dejo pocas opciones. En concreto, esta información puede servir para los “escritores”, los cuentistas, vaya. Y especialmente le será útil a los novelistas.
¿Cuál es el principal problema a la hora de escribir una novela? Pues la organización. Cuando empecé a escribir textos largos pensaba que todo sería muy sencillito. Vamos, que sería como escribir un cuento, solo que seguiría y seguiría hasta tener mis doscientas paginitas del ala. ¡JA! Teniendo en cuenta la cantidad de personajes, lugares, situaciones y documentación que se necesita para levantar un proyecto de tal envergadura, al cabo de 30 páginas es posible que se tengan ya más de 6 o 7 documentos diferentes (desarrollo de personajes, plot, lugares, documentación sobre la cría del atún verde, capítulos…) Y hemos hablado de 30 páginas, cuando una novela suele tener más de 150 (y esto sería una novela corta). En serio, imagináos que en el capítulo uno mencionasteis de pasada a un leñador que vivía en la montaña. Y después, en el capítulo diez, necesitáis conocer el nombre del dichoso leñador… Sin notas y sin una herramienta que te permita realizar búsquedas (bien por categorías o por documentos), encontrarlo es una tarea de titanes. Believe me!
Así que queda claro que lo que necesitamos es algo que nos pueda ayudar a organizar este desbarajuste. Cuando trabajaba con Windows jugueteé con algunos de los programas que supuestamente sirven a tal efecto, pero lo cierto es que no me convencieron. Estaban más orientados a guionistas que a novelistas (y son dos cosas muy muy diferentes). Sin embargo el paso a Mac me ha abierto nuevos horizontes, jejeje, porque lo cierto es que la manzanita está bien surtida de estas herramientas. Yo os voy a hablar solo de algunos de los programas disponibles, ya que no los he probado todos: Ulysses, CopyWrite, Scrivener, Avenir, Jer’s Novel Writer… Como veis son bastantes, y esta es sólo una pequeña muestra.
Ulysses.
Fue el primero que encontré y en ese momento me emocioné mucho. Me encantaba la idea del “full screen”, una pantalla negra y simple donde escribes como se hacía cuando no existía windows. Vamos, un regreso a los tiempos del editor de MS-Dos. Sin embargo, esta idea fue enseguida imitada por otros programadores, que ofrecen sus propias versiones de esta funcionalidad. Parece que Ulysses les gana a todos en la posibilidad de exportar documentos a otros formatos (como .doc, .rtf y demás), pero habría que analizar si todos los formatos son necesarios o no. También está localizado al español, lo que no les pasa a los otros programas. El problema de Ulysses es fundamentalmente su precio: 100€ la licencia normal; 50€ la licencia de estudiante. Aunque se puede probar durante 30 días de forma gratuíta.
Como no soy muy fan de las pruebas (tengo que escribir, no puedo estar re-exportando el proyecto cada mes) pasé en seguida al siguiente producto:
CopyWrite.
Este me gustó mucho más. Me gustó sobretodo su precio: 20€. Como siempre, tienes una versión de prueba que te limita a la creación de 5 documentos en tu proyecto (muy mono para ver cómo funciona, pero poco útil si tu proyecto está ya adelantado) y la imposibilidad de exportar directamente (el copy-paste es posible). Al principio me pareció estupendo, ya que podías organizar los documentos en un árbol, mantener una vista de contenidos, añadir notas y usar el full screen. Me pareció un tanto triste que no tuviera un tutorial decente que explicara su funcionalidad. Ya que descubrir todas las cosas si nunca has usado un programa de este tipo es bastante complicado. En fin, que todo eran problemas a la hora de ponerse a escribir, así que busqué otra alternativa:
Scrivener.
Empiezo aclarando que esta es la herramienta por la que me he decidido, así que tal vez me desborde un poquito la ilusión. Como siempre, tenemos 30 días de prueba con todas las funcionalidades activadas (es decir, que podemos importar nuestro proyecto y trabajar tal cual, sin limitaciones), después tendremos que pagar la licencia: 27€
Una de las primeras cosas que he probado y que me ha gustado ha sido el tutorial. Sí señor. En media hora te queda muy claro cómo toquetear todas las cositas para adaptarlas a tu gusto. El único inconveniente es que está en inglés, pero, si conoces el idioma, te ahorras horas de prueba y error. La segunda cosa que me gustó es el interfaz:

A la izquierda tendremos organizado nuestro árbol de directorios, con su borrador, su documentación y su papelera. Todo configurable. Disponemos de un corcho para notas (notas que van asociadas a los documentos fácilmente), de múltiples vistas de nuestro texto, full screen, posibilidad de añadir fotos, PDFs, archivos de sonido y lo que se nos ocurra a la documentación… Vamos, que es fácil y versátil.
Claro, no formatea y se pueden escoger los tipos de letra y demás. Se supone que una vez terminado el proyecto, lo exportas, por ejemplo, a Word, y allí procesas el texto (a fin de cuentas es para lo único que sirve el Word, aunque en mi caso estoy usando el NeoOffice).
Para gustos se hicieron colores, claro. Hay otros programas que quedan por probar, como Avenir o Jer’s Novel Writer, pero por ahora yo ya he encontrado el mío. A veces uno tiene prisa por empezar a trabajar y no puede dedicarse a testear todas las maravillosas herramientas que hay en el mercado. En cuanto encuentras una que encaja con tu estilo te la adjudicas. Y las demás se quedan esperando otra oportunidad. En fin, “let the mistery be!”
A mí Scrivener me ha gustado mucho, y por lo que he visto en Internet, no soy la única fan del programa. Así que ya sabéis, probad, comparad, enamoraos de vuestro “escritor” informático y luego me contáis vuestras sensaciones.
























