El sentido de la vida (I): ¿Por qué?
Ultimamente me da la sensación de que mi blog a dejado de ser personal para convertirse en escaparate. Las maravillas de la técnica hacen que muchas veces gente que desconozco y a la que no importo pase por aquí y lea pedazos de mi vida, de mi mente, de mis obras… Me da un poco igual, la verdad. El autor y el narrador no son la misma persona, y esto lo sabe bien todo aquel que entienda un poco de narratología. El autor tiene muchos planos y la persona, la auténtica persona detrás de las letras, sólo puede conocerse después de muchos cafés compartidos.
De modo que todo este tiempo podría haber estado fingiendo que soy algo que no soy y seguramente muchos no lo habríais notado. Otros sí, y ésa es la magia.
Algunos comentarios sorprenden precisamente por esto. Porque su autor/narrador (otro gran desconocido) no ha distinguido entre esa dicotomía antes presentada. Y así crece un personaje de nombre Revann, que realmente no existe, mas es ente virtual en este mundo de pensamientos enrarecidos.
Así, oculta como autora tras la fachada de mi narrador y del personaje que éste construye con mi ayuda, he decidido inaugurar una serie de posts sobre lo que mi carácter considera el sentido de la vida…
Sólo un apunte: Para mí la filosofía es pura retórica…
























