Suerte
En este mundo hay quien nace con estrella y quien nace estrellado. Yo soy de las estrelladas… como tantos, claro.
Que nadie me venga diciendo que lo que importa son las cosas inmateriales, el amor, las partículas de aire… porque no. El dinero no da la felicidad, ¡pero la compra! Y la ausencia de dinero lo que da son problemas. Solo problemas. Cuando quitas el dinero no queda el amor, ni las partículas de aire… Lo que queda es… uff… creo que no se cura ni con transilium.
Ya, ya ya… Alguien dirá, es que “maldita sociedad consumista de mieeeerd…”
Otros nos dirán que seamos menos materialistas: Vale, me hago budista, pero a ver cómo llego hasta el templo sin pagar el maldito billete de avión (que sale por un ojo de la cara). Ah… que puedes hacer meditación en tu casa… ¿Casa? ¿Qué casa? ¿La de tus padres o la del banco? Eso si tus padres tienen casa. El banco sí, muchas…
En fin, que me da igual. Alguno me dirá que “haber estudiado y salido al extranjero a aprender idiomas para hacer un master en desplume de gallinas y ser jefe de la empresa Capullitos SA”. Lástima que todos no podamos permitirnos semejantes lujos. Seguro que ahora no me sentiría tan mal por culpa del dinero… (Además podría reirme estúpidamente de los demás, que eso reconforta mucho, parece ser).
“Yo vi alla en Roma, do es la santidad que todos al dinero fazen grand omildat…” que diría el Arcipreste.
Estrellada, vamos, sin padrino.
P.D: Aclaración. No estoy en un mal momento económico… Está claro que si fuese millonaria o hija de ricachos (con estrella) el tema de la boda sería super sencillo. El problema es que cada vez que veo 600 euros volar de mis manitas (a un ritmo alucinante) me tiemblan las rodillas xDD
Es mi mayor derroche de dinero desde que soy económicamente independiente. Y acojona que no veas.
























