The Legend of Zelda: Twilight Princess
Después de nueve horas de juego y con gran dolor de mi corazón (no sabéis lo mucho que me cuesta estar aquí delante mientras mi Wii espera impaciente a que retome la partida) os voy a contar cómo es esta nueva leyenda de Zelda, que estoy segura hará honor a su nombre.

Desde Ocarina of Time, ningún Zelda había contado con ese carácter épico que había fascinado y maravillado a los fans a partes iguales. Es casi incuestionable que todos los zeldas tienen una gran calidad y que todos comparten muchas cosas, pero ninguno, hasta ahora, nos había presentado una historia seria y madura como el OoT. Las cosas han cambiado y mucho me temo que Twilight Princess viene para arrebatarle la corona a su hermano mayor.
En fin, ¿por dónde empezar? Por el principio, claro… En esta ocasión nuestro protagonista es un joven de unos quince o dieciséis años, valiente, apañado, guapíiiiisimo (qué ojazos…) al que toda la gente de su pueblo quiere y respeta. Podemos darle el nombre que queramos, pero yo siempre lo he llamado Link… Con él vive Epona, su yegua, a la que también podemos rebautizar si tenemos alguna clase de manía hacia las diosas celtas.
La vida en el pueblo es tranquila: podemos pescar, nadar, practicar con el tirachinas o la espada, montar en Epona e ir a pastorear cabras, capturar cabras al vuelo… Vaya, lo de siempre.
Sin embargo, un buen día algo horrible ocurre y, sin saber cómo ni por qué, nos vemos transformados en un hermoso lobo de ojos azules y capturados en una prisión de algún lugar desconocido. ¿Y ahora qué?
Ahora aparecerá Midna, un personaje bastante singular que a partir de ahora nos explicará muchas cosas…

No os voy a contar más porque no quiero destripar el argumento, jejeje. Lo mejor que podéis hacer para enteraros de qué pasa a continuación es jugar al juego. Es un buen consejo, creedme.
Los escenarios son realmente impresionantes. Preciosos, animados, enormes… Si hay algo que tiene Twilight Princess es amor que rezuma por cada uno de sus píxeles. Cómo se nota que los desarrolladores de Nintendo estaban realmente encantados con este proyecto. Caminar por Hyrule a lomos de Epona es una experiencia realmente única, a pesar del mal que nos acecha y que nos encargaremos convenientemente de eliminar.
La verdad es que yo no echo en falta la “potencia” de Xbox360 o PS3. Los movimientos son fluidos y perfectos y en general da gusto recrearse en el paisaje.
Otro aspecto a destacar es la banda sonora, aunque en esto ya estamos bastante mal acostumbrados gracias a los anteriores juegos de la saga. La verdad es que en muchos detalles del diseño no he podido menos que recordar a otro mítico: Final Fantasy.

¿Y la jugabilidad? Bien, pues lo que queda muy claro es que estamos ante otro Zelda. Tendremos nuestra dosis de mazmorras (por el mismo sistema, localizando mapa, brújula y llave y luchando con el jefe final), nuestros objetos clásicos (como el boomerang), nuestras hadas embotelladas… Solo que ahora también nos transformaremos en un lobo y podremos luchar desde el lomo de Epona.
En las nueve horas que llevo de juego he podido hacer casi de todo. La verdad es que la historia es una sorpresa constante. He practicado desde sumo a canto lobuno, pasando por una especie de torneo y todo tipo de puzzles. La dificultad al principio del juego no es elevada, pero mantiene perfectamente nuestro interés mientras aprendemos a manejar a Link y empezamos a comprender las implicaciones de nuestros nuevos poderes. Es de esperar que, como en todos los Zelda, vaya en crescendo. Aunque esto no podré confirmarlo hasta dentro de un tiempo

¿Y lo del lobo? Pues… como no quiero destripar el argumento no os contaré cómo ni por qué Link se convierte en un lobo en esta entrega. Lo que sí puedo contaros es que en su forma lobuna Link tiene una percepción especial que le permite ver -y hacer- cosas que como humano no podría. También tiene la facultad de hablar con otros animales, si bien pierde por completo la capacidad de entenderse con lo de su verdadera especie. Aunque es un poquito raro eso de no llevar la espada con nosotros, la verdad es que Link-lobo se defiende la mar de bien (con ayuda de Midna, claro)
Y… ¿cómo se juega en Wii? Pues… ¡¡es genial!! Es como llevar una espada de verdad en la mano. Se acabaron las complicaciones botoneras. Cuatro sacudidas y a tomar viento fresco el monstruo de las narices… Bueno, no es tan sencillo. Reconozco que más de una vez he acabado de pie como si me estuviera peleando realmente con el dichoso monstruo. Pero el mando de wii hace la lucha muchísimo más intuitiva. Ahora podemos apuntar diretamente con el mando a la pantalla cuando lanzamos nuestro tirachinas o el boomerang, lo cual nos hace ganar en velocidad. Y además es comodísimo eso de ¡¡no tener cables!! Uno puede hacer lo que quiere con los brazos mientras juega, jejeje.
En fin, no escribo más. No puedo. Necesito saber qué demonios está pasando en mi mundo. Os dejo solitos, Hyrule me espera…
P.D: Y sí, el nuevo diseño está basado en imágenes de Twilight Princess
























