SPA casero
Leyendo El Mundo me he encontrado con estas sugerencias para hacerse un regalito relajante de vez en cuando. Seguro que sale más barato que un SPA y acaba uno como nuevo. Lo más importante es crear un ambiente relajante, con velitas aromáticas y nuestra música suave preferida para relajarns en este SPA casero:
Lo primero es comenzar la jornada con una dieta de desintoxicación: frutas, verduras, zumos, infusiones y agua sin medida te ayudarán a que desaparezca la pesadez de estómago (gran compañera en estos días de estío). Arranca con un baño relajante. Pon en la bañera un poco de agua caliente, la temperatura perfecta es de 38 grados, con sal, algas -acércate al herbolario más cercano que encuentres, es fácil que las tengan- y unas gotas de lavanda. Si quieres puedes agregar unos pétalos de rosa para perfumar y calmar la piel. Permanece alrededor de 30 minutos, eso sí, cierra la puerta para que en el baño se concentre el calor, cierra los ojos e intenta dejar la mente en blanco.
Cuando vuelvas otra vez a la realidad, lo que toca es eliminar las células muertas. Puedes optar por comprarte un exfoliante en la perfumería de turno o, si eres fan de lo natural y adoras los remedios caseros, utiliza agua con azúcar o sal. Fricciona suavemente pero con energía toda tu piel, empieza por los pies y evita las zonas sensibles del cuello y busto. Hazlo con movimientos circulares y alargados alternativamente. Cuando ya tengas la piel lisa y tersa, activa la circulación con una ducha de contrastes. Aunque por el nombre te parezca algo muy complejo, no lo es: simplemente consiste en ducharse con agua tibia, caliente y fría, alternativamente.
Una vez concluido el proceso acuático, ya sólo te queda la parte de la hidratación. Con mucha suavidad y masajeando cada zona, aplícate una crema que hidrate y nutra tu piel. Tómate tu tiempo y deja que el producto actúe antes de vestirte de nuevo.
Tiene buena pinta, ¿no? Creo que voy a ir con la cesta de la compra a buscar alguitas, sales y aceites perfumados de esos que vienen en bolitas de colores con formas graciosas y de vez en cuando me voy a dar un premio en mi mini bañera (es pequeña, pero así ahorro agua). No es un balneario, pero como el hogar, no hay nada
Fuente: Yo Dona Blogs
























