Dos años para el cambio
No me gusta mucho hablar de mí misma, ni de mi vida. No al menos en internet, donde cualquiera puede leerte, amigos y enemigos. Pero hoy, ya véis, me ha dado por ahí. He estado pensando mucho en este tema de la amistad, y particularmente en las amistades forjadas a través de la red de redes. Lo cierto es que yo conseguí algunas muy buenas amistades a través de este medio. Personas que han sobrepasado la pantalla y son, a día de hoy, personas de carne y hueso a las que aprecio mucho.
También conseguí enemigos, aunque no son míos realmente. Son enemigos de un ente incorpóreo, creado sobre un nick o nombre y sobre algunas de mis palabras, modelado con comentarios, cotilleos e inventos, especialmente con mentiras. Ese ente tiene algunos enemigos, o más bien tiene detractores que lo juzgan y que consideran que dijo mentiras que no dijo y que, en fin, vivió la vida de alguien que no existió. Yo sinceramente, alucino un poco con todo esto, pero así es este medio fantástico en el que nos movemos. Evidentemente no he vuelto a saber mucho de aquellas personas (afortunadamente pocas) y menos mal, porque no sabría cómo hablar con gente que cree que soy quien no soy por mucho que yo me haya esforzado en lo contrario.
Pero bueno, como internet tiene cosas buenas, aquí estoy yo en Blogomundo sintiéndome una persona bastante feliz (aunque trabaje hasta las 22). Hace ya más de dos años que mandé al ente a freir puñetas en solitario, negándome a hacerme responsable de los actos inventados por otros. En aquel momento mi vida era muy distinta a la que es ahora, la verdad. Digamos que la vida no siempre es fácil y aquellos fueron tiempos de vacas esmirriadas. Pero tuve mucha suerte.
Me doy cuenta de que he sido -y aún lo soy un poco- una persona muy inocente, demasiado confiada. Incluso incapaz de ver la mezquindad ajena, que habela hayla. Y sin embargo, muy poquito a poco, he ido dando con gente maravillosa, gente de verdad, que me han dejado un hueco en sus apretadas agendas. Y los ciegos han seguido otro camino, tal vez el mismo que el ente, no lo sé. La verdad es que me siento afortunada. Y por dios no flipéis con este arrebato de extraño sentimentalismo.
Esta noche me voy a Asturias a hacer algunas cosillas que pueden cambiar mi vida un poco más. La verdad es que estoy medio de los nervios (yo me ataco con facilidad) y tengo unas ganas locas de soltarlo todo, pero bueno. Es estupendo tener cosas buenas en la cabeza (a pesar de tener un terrible dolor en el estómago) y poder compartirlas con gente estupenda. Y lo haré pronto, con la gran mayoría de vosotros. Al final va a resultar cierto eso de que cuando dios cierra una puerta, abre una ventana. Cuesta un poco más entrar, pero oye xD
Un beso muy grande para todos, sois los mejores.
P.D: No, no me traje setas de Amsterdam!!!
























