Calendario
Marzo 2006
L M M J V S D
« Feb   Abr »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
Sobre este Blog
Categorias

Archivos
Buscar

Ahora mismo...
    Héroes del tiempo: 1 online / 349500 total
Las visitas vienen de...
Locations of visitors to this page
Estoy jugando
Final Fantasy XII


Mass Effect


Lost Odyssey


Estoy leyendo
Next


Michael Crichton

Luces del Norte


Philip Pullman
Dicen por ahí...
Mis enlaces
Libros, Lectura y Literatura
  • Fuentetaja
  • Prior Incantatem
  • Rincón Romántico
  • Sobre Japón
    Mis cosas
    Créditos etc
    NOTICIAS Y ACTUALIZACIONES
    Ninguna por ahora.

    Secretos…

    Marzo 15th, 2006

    Hoy no voy a hablar de nada interesante. Tengo pendientes las reseñas de “el amuleto de Samarkanda”, “Harry Potter y el príncipe mestizo” y “memorias de Idhún”, pero todavía os haré esperar un poquito (”¿más?” -se preguntan algunos). Os prometo que las pondré, seguramente cuando termine de leer “tríada”, que es la segunda parte de las “memorias de Idhún”.

    La cuestión es que hoy -imitando a tantos de mis compañeros blogomundiales- quería hablar de mí misma. Vale, admito que es algo que no se me da bien. Nunca sé qué contar. Pero últimamente hay una pequeña -o grande- parte de mi vida que se está convirtiendo en un secreto parcial, y no me parece justo (seguro que ya hay alguno pensando en embarazos…) Así que he decidido contaros, de una vez y a todos, que es lo que estoy/estaré haciendo en los próximos tiempos.

    A muchos os da en la nariz que me gusta esto de las letras. La verdad es que es una pasión que me viene desde pequeñita, cuando a los 12 o 13 años decidí empezar mi primer cuento. La historia era muy, pero que muy, clásica: un chico que encuentra una espada mágica y que huye por un mundo inventado. A los 14 empecé a escribir de forma más o menos regular y a los 15 gané mi primer premio literario (organizado por una editorial avilesina). Seguí escribiendo hasta los 18 y gané dos premios más. Y justo cuando mis profesores -especialmente la de lengua y el de filosofía, que eran encantadores- empezaron a clamar a los cuatro vientos que yo sería una gran escritora (llegaron a decirlo en plena clase, qué gran vergüenza), yo proclamé a los demás vientos que iba a ser ingeniera.

    Nunca olvidaré las palabras que mi profesor de filosofía escribió en la cartita que me regaló al finalizar COU. Era un poema de Kavafis -o más bien, la adaptación que Lluis Llach hizo de él- titulado “Ítaca”. En la esquina superior derecha ponía entre otras cosas: “que la ingeniería no-sé-qué no te seque el cerebro”.

    La verdad es que fue como una maldición, porque en cuanto entré en la universidad dejé de escribir. Tengo anotaciones y bocetos, especialmente de un personaje que ha rondado por mi cabeza desde entonces, pero nada serio. Se puede decir que, efectivamente, la ingeniería me atrofió el cerebro.

    Y han tenido que pasar 10 años para que mi cerebro gritase “¡basta ya!” y se revelase contra todo y contra todos. El primer paso fue reunir aquellos bocetos desperdigados de 10 años de antigüedad, el segundo apuntarme a un taller literario para obligarme a escribir. El tercero es empezar la carrera que, en mi corazón, sé que debería haber estudiado desde el principio: filología hispánica.

    No os preocupéis, no aspiro a ser escritora ni nada parecido. No tengo interés en ser famosa. Aunque daría algo por dedicarme a lo que realmente me gusta, aunque fuese desde las sombras. Y os aseguro que me estoy esforzando. Empiezo primero de filología el curso que viene, en octubre, por la UNED, pero ya he comenzado a estudiar ( en concreto, lingüística y latín) por mi cuenta. Supongo que a no todo el mundo le da por leerse a Saussure por amor al arte, pero algún vicio tenía que tener, ¿no?

    En fin, gracias a todos los que me habéis apoyado en mi decisión, que sois unos poquitos. En serio os lo agradezco, porque este tipo de cosas dan miedo. No sé porqué a lo largo de la vida uno cada vez tiene más miedo de perseguir sus sueños, como si fuesen algo prohibido y ridículo, algo vergonzoso. Pero como dijo Bruce Campbell en “el ejército de las tinieblas”: Ya lo he dicho, ¿eh? ¡Ya está!