Niños viejos
Hoy me he pasado por un blog por donde últimamente campan a su gusto muchos de mis conocidos blogueros (no lo pongo porque me da vergüenza ajena). Es el blog de una niña de 13 años, obsesionada con los vómitos, con las ropitas, con el aparentar y con los tíos. Apenas sabe escribir pero se considera terriblemente culta y buena escritora. Incluso se atreve a dar consejos literarios a los pobres ineptos del planeta (como dice ella, así su lectura compulsiva sirve de algo). Es impresionante.
Cuando yo tenía 13 años, no tenía problemas por jugar con muñecas. Me encantaba dibujar y leer. Yo sí que era compulsiva en eso. Estaba metida en la gimansia rítmica y no tenía mucho tiempo libre, pero aún así aprendí a tocar el piano por mi cuenta, iba a clases de gaita, dibujaba cómics, sacaba buenas notas, escribía cuentos(y además sin faltas de ortografía), etc, etc…
Nunca se me ocurrió que mi corazón saltara por los aires hecho pedazos porque un niño no me hacía caso. Sí, claro, algunos niños me hacían tilín y mantenía con ellos el típico coqueteo infantil inocente que no sabe lo que es un beso de verdad. No pensaba en vomitar para llamar la atención, no pensaba en suicidarme ni en barbaridades parecidas (y eso que entre mis padres la relación no era nada buena; y de paso mi padre y yo nos llevábamos a matar). Era bastante feliz, de hecho. Tenía 13 años y era una cría.
Y ahora llego al blog de este bebé (dios mío, ¡13 años!) desesperado por lo mal que lo trata la vida, con su móvil, sus ropitas de marca, su dinerito semanal para ir a beber (yo nunca tuve paga, la primera paga me la dio la empresa). Con su corazón roto que jamás volverá a confiar en los “hombres”. Benditos hombres de 13 años, qué cabrones son, qué cosas hacen…
Es triste que la gente pierda su infancia de este modo tan absurdo. Llegarán a los 25 y seguirán repitiendo las mismas chorradas que ya hicieron a los 13, pero desgastados y hastiados de todo. Y encima la vida les apretará más, porque no estará papá para pagar la factura del móvil. ¿Qué es esto? ¿Una generación de suicidas en potencia? ¿Una legión de descerebrados?
Sustituyeron la Barbie por el sexo y el alcohol… La pena es que en la cajita no había ni instrucciones ni condón.
P.D: Doy gracias a mis padres, que a pesar de todo consiguieron que viviera mi infancia como una niña…























