Cosas de finales de febrero
Miguel está a punto de coger su avión y empezar su viaje hacia la Guayana Francesa, donde será testigo del lanzamiento de un nuevo satélite. Así que esta semana me quedo solita… Supongo que tendré que pasar unas largas tardes de lectura y escritura acompañada de una buena taza de té (estoy probando nuevas variedades muy interesantes y ando a la caza de algún libro sobre este tema) y del trasto de mi perrita Buffy…
Lo malo de todo esto es que el domingo soy yo la que coge el avión para irse a Dublín una semanita. Supongo que muchos pensaréis “qué guay”, pero no. No es guay. La verdad es que he ido tantas veces que casi no hay diferencia para mí entre Dublín (Irlanda) y Avilés (Asturias). Ha perdido todo el encanto. Especialmente cuando tengo que subirme al maldito autobús que va hacia el City West, donde está mi oficina, y me pillo unos atascos de una hora a la salida/entrada de Dublín. Y encima a las 5 cierran todas las tiendas. ¡Dónde se ha visto eso! Así que tendré que esperar hasta el jueves por la tarde para poder visitar las dos librerías que me gustan y comprarme algunas novedades.
Gracias a Dios dos semanitas pasan pronto y además tengo muchos planes rondando por la cabeza (como simpre) que tengo que perfilar con tranquilidad. Así que aprovecharé para darles forma y ya os contaré…
P.D: Miguel acaba de llamarme y ya está embarcando… sniff.
























