La mente acuática
La verdad es que los kick off de empresa (kick off en eigo* significa “saque inicial”, para los que tengan dudas) no me entusiasman demasiado, pero esta vez he conseguido sacar algo positivo de uno: la parábola de la mente acuática. (Vale, es rebuscado pero sonoro ¿no?)
Os propongo un experimento. Tomad (porque si digo “coged” alguno se va a sentir incómodo con el experimento) una fuente de cristal y poned dentro de ella un vaso alto de esos de tubo (ideales para el vodka). Llenad el vaso con agua (no importa la temperatura, pero para unificar conceptos que sea fría y transparente). Ahí lo tenéis: vuestro cerebro inmaculado, recién nacido, y vuestra mente consciente, absolutamente cristalina.
Ahora llenad un vasito pequeño (de los de vino, que son más pequeños que los de agua pero más grandes que los chupitos) y llenadlo de vino tinto (de nuevo para unificar conceptos digamos que nos vale el Don Simón de toda la vida). Miradlo bien, pues representa cada una de las veces en que padres, hermanos, profesores, jefes, novios/as os han dicho: “no vales para nada”, “eres un inútil”, “¿qué vamos a hacer contigo?”, “nunca nadie te querrá”, “no lo conseguirás”…
Vaciadlo lentamente en el cristalino vaso que contiene a vuestra mente consciente. El agua comenzará a derramarse sobre vuestra fuente-cerebro y finalmente veréis cómo vuestra mente consciente tubular se ha teñido por completo de rojo.
Ahora tomad (sigo rápida de reflejos, ¿eh?) una gran jarra de agua cristalina (fría, del grifo) y comenzad a derramarla sobre el vaso de tubo. Poco a poco, muy poco a poco, el líquido rojo caerá en la fuente de vuestros recuerdos y la memoria consciente comenzará a tornarse más clara.
¿Resultado? Ha sido necesaria una gran cantidad de agua para paliar mínimamente los efectos del pequeño vasito de vino. Si lo aplicáis a la vida os daréis cuenta de que, del mismo modo, son necesarias muchas buenas palabras para enmendar las malas. Así que sed buenos con vosotros mismos, porque si encima os maltratáis por cómo os trata el mundo, nunca conseguiréis libraros del puñetero vino tinto.
* Eigo significa “inglés” en japonés
























