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    El ombligo

    Noviembre 19th, 2005
    Ombligo.(Del lat. umbilīcus).
    1. m. Cicatriz redonda que queda en medio del vientre, después de romperse y secarse el cordón umbilical.
    2. m. cordón umbilical.
    3. m. Medio o centro de cualquier cosa.

    Ultimamente mis queridos amigos de Blogomundo están implicados en un extraño culto al ombligo que me tiene anonadada. Lo cierto es que todos ellos incluyen el ombligo en sus extraños desvaríos poéticos (”palabras en el ombligo“… “besos en el ombligo“… “tu ombligo, oh, accidente de tu barriga”…) En serio que alucino con esta obsesión umbilical.

    Seamos claros. El ombligo es una cicatriz más o menos horripilante que, encima, ni siquiera forma parte de la belleza natural de la persona. Podríamos considerarla una especie de operación de cirugía estética, porque ni está en nuestros genes ni lo estará nunca. Decir de una chica (o chico) que su ombligo es maravilloso es simplemente admirar el trabajo del médico que estuviera de turno el día que nació.

    Y no queda sensual, ¿verdad? “Oh, Pepita, cómo me excita el trabajo que realizó Don Fulano de Tal el día que naciste. Te anudó el cordón umbilical de una forma tan erótica…”

    Yo, gracias a Dios he tenido suerte. El Dr X (conozco su nombre y además creo que era una gran persona, pero no diré su nombre aquí) me hizo un apaño monísimo y no tengo uno de esos ombliguillos de botón tan raritos. Eso sí, luego me metió un tajo en la cadera, cosas de la cesárea. Así que me hizo dos cicatrices por el precio de una, pero bueno. La cuestión es que tengo un ombligo aparentemente mono.

    Sin embargo no hay que olvidar a toda la gente a la que el ombligo se le quedó para afuera. Un ombligo donde no podríamos derramar ninguno de esos líquidos en los que muchos piensan cuando escriben -poéticamente, no lo olvidemos- en sus blogs. Personas con un ombligo inquietante, disparado, sexualmente poco recomendable. Se acabaron las odas al ombligo si tu chica luce uno de estos diseños quevedianos. Nada de ponerle florecillas. Nada de nada.

    ¿Acaso estas personas no merecen que se hable de ellas con erotismo y pasión? Supongo que algunos eliminarían el ombligo de la ecuación entonces… Hasta el estómago entero… ¿Cómo hablar de una cavidad cuando la supuesta cavidad es un pequeño botón-ton-ton que encontró Martín-tin-tin debajo de un ratón-ton-ton?

    Asumo que hablarán de su nuca de curvas perfectas… y jamás le perdonarán -aunque siempre en silencio- no tener ese ombligo sensual que siempre desearon. C’est la vie.

    Yo tengo el ombligo perfecto. Hasta le puse un piercing (mi cuerpo lo expulsó al cabo de dos años por algún proceso biológico sorprendente), así que ahora tengo una pequeña cicatriz sobre la cicatriz. Pero tengo un novio que no habla de ombligos en su blog, él se lo pierde. Podría componer una sensual oda a mi ombligo, ya que estamos. El sexo está de moda y vende mucho. Seguro que aumentarán las visitas a mi blog a partir de ahora… Pero no, porque él está tan fascinado como yo por lo limitado del vocabulario “romántico/erótico” de la blogosfera.

    En serio. Es curioso pero ultimamente en casi todos los blogs de mis compañeros escritores se habla de la dichosa cicatriz con ansiedad. Asumo que es una metáfora. Una especie de código cifrado para ejemplificar lo muy ansiosos que estamos todos por ponerle la mano encima a algo de nuestra especie (los animalitos no tienen ombligo, creo… al menos perros y gatos no, por eso lo digo, su cordón umbilical cicatriza sin nudo).

    Pero yo estoy un poco harta de tanta tensión sexual. La próxima vez hablad de los talones perfectos y redonditos, o de las rodillas, que se sienten marginadas ya con tanta historia umbilical. También quieren sentirse deseados. Haced un ejercicio de escritura y superaros a vosotros mismos. Sed eróticos sin mencionar ni el ombligo, ni las curvas, ni la espalda, ni el sudor, ni todos los clichés que siempre se usan. Sed eróticos usando la nariz, o las muñecas. Arriesgaos. Sed originales.

    A partir de ahora, cada vez que alguien hable del ombligo, pensaré en el médico que tiró de él el día de su cumpleaños hace ahora X años. Lo prometo. Y me parece genial que estéis tan agradecidos. A fin de cuentas hacer un nudo es algo muy complicado.