Viernes, 21:57
Se acabó mi turno de 22…
Me siento inexplicablemente feliz ^_^





Bueno, hoy no toca ensayo destructivo sobre la banalidad del mundo, que estoy en el trabajo y no me apetece pensar. Ahora mismo soy un brain-runner… Sí, uno de esos que dejan el cuerpo y se llevan el cerebro a otra parte.
En fin, que para daros un susto y hacerle la competencia a KatreYUK el lunes por la noche, he decidido renovar ésta mi bitácora con nuevos decorados, nuevos contenidos, nuevas novedades novedosas y demás. Nah, no tanto, pero al menos será un cambio de aires.
Entre los cambios que vendrán:
- Ahora sí, la galería será un hecho (real)
- Es posible que empiece a publicar algunos relatos que estoy escribiendo (no es seguro)
- Proyecto comic: Miguel y yo estamos preparando dos comics basados en Firefly. En uno de ellos seré la guionista, en el otro la dibujante. Aquí serán publicados los bocetos y demás, y, evidentemente, el arte final.
Bueno, prometo mucho, como los buenos políticos. Ya se verá lo que sale de aquí. Por cierto que en breve el logo de Blogomundo estará disponible finalmente. Y nada de quejas si resulta ser horroroso. A veces se me va la pinza un poco, pero soy buena gente. En el fondo. En el fondo de un pozo.
Two by two. Hands are blue.
En fin, pues a ver cómo me las apaño para encontrar el photoshop, instalar el escáner y volver a convertirme en una persona operativa. Argh, me duele el estómago.
…amaba la belleza objetiva, la belleza pura e inútil, exenta de congojas comunicables…
García Lorca
Hoy alguien me comentaba lo muy objetivo que era en sus apreciaciones de la belleza humana. Lo mucho que se extrañaba de que el universo entero no coincidiera con su apreciación.
Curiosa la belleza.
No he podido más que intentar descubrir qué demonios es esa belleza objetiva, que ha de trascender cualquier gusto humano, cualquier condicionamiento impuesto por la época. Si empezamos por el principio del proceso, veremos que son nuestros sentidos los que primero deforman al objeto de nuestra admiración, trasladando al cerebro un conjunto de sensaciones desordenadas. Una vez sorteado ese filtro que nos hace ver los olores con un timbre u otro, más suaves o más salados según nuestro gusto personal, el cerebro comienza a hacer sus asociaciones. Conexiones eléctricas y sustancias que desconozco serán invocadas por la mente para pulsar los resortes de nuestro agrado.
Pero… ¿por qué para unos sí y para otros no? ¿Por qué mi opinión de la belleza humana no coincidía con la de esta persona objetiva que me instaba a reconocer lo que sus ojos tan claramente veían? Porque lamentablemente mis ojos no ven lo mismo que los tuyos después de sortear esa batidora que es el cerebro…
No lo sé. Difícilmente puedo saber por qué para unos el negro es hermoso y otros se decantan por el blanco, alegando que el negro les resulta triste. No sé por qué hay quien ve un rostro y lo ve hermoso, mientras el resto del mundo lo ignora por vulgar. “Belleza objetiva es aquélla que en cualquier circunstancia produce un mismo tipo de sensaciones. ” Una buena frase que encontré rebuscando en la inteligencia colectiva de la red. Belleza objetiva será aquella que siempre esté por encima de gustos personales, de épocas y condicionamientos.
Hay cosas que serán eternamente bellas a lo largo de la historia. Otras, aunque carentes de belleza, serán sobrevaloradas según la época o según la persona. Puede que la belleza humana entre en esta segunda categoría. Y es que, si estudiamos la historia de la humanidad, veremos que cosas como una flor han permanecido siempre entre los iconos clásicos de la belleza poética, pero la belleza física ha sido variable. Lo que ayer la sociedad humana consideraba hermoso hoy es despreciado de manera inmisericorde.
Pero esto no es malo. No estoy diciendo que el objeto de vuestros anhelos carezca de gracia pese a vuestros deseos, aunque lamentablemente la Humanidad no pueda ser unánime respecto a su belleza. O tal vez es precisamente lo que estoy diciendo. Pero pensad que a cambio le doy la oportunidad a cada uno de nosotros de parecer hermoso a los ojos de otro ser. ¿Y no es eso acaso mucho más bello?
“Belleza objetiva” dice, mientras su cerebro pulsa las sinapsis del enamorado…