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    Chicas y videojuegos

    Octubre 31st, 2005

    Ultimamente estoy un tanto perpleja ante los comentarios que suscita una de mis más queridas aficiones: los videojuegos. Más exactamente debería decir “los comentarios que suscita el hecho de que una mujer juegue con videojuegos”.

    Volvamos al principio de los tiempos. El ser humano consigue cubrir sus necesidades básicas de alimento, confort, amor… y empieza a aburrirse. Y entonces es cuando Dios crea a los dinosaurios. Vale, no era así:

    Dios crea a los dinosaurios.
    Dios destruye a los dinosaurios.
    Dios crea al hombre.
    El hombre destruye a Dios.
    El hombre crea a los dinosaurios.
    Los dinosaurios se comen al hombre.
    La mujer hereda la tierra.

    Estoy divagando, jeje. Lo que quiero decir es que los videojuegos no son más que un pasatiempo, algo que hacer para pasar los ratos libres de forma divertida. Y si los pasatiempos son una necesidad básica para el ser humano, que necesita llenar sus ratos de ocio con alguna cosita, ¿por qué no iban a interesar por igual a hombres y a mujeres? ¿Acaso hay una razón biológica que haga que las mujeres se sientan repelidas por los juegos electrónicos? ¿Son demasiasdo estúpidas o lentas para comprenderlos y por ello estos son patrimonio exclusivo del hombre?

    Me he hartado de leer comentarios acerca de este tema. Algunos tan denigrantes como que si el juego no es de maquillaje y ropa no puede interesarnos. Que no tenemos ciertas necesidades, que somos superficiales y frívolas. Que se nos dan muy mal y por eso no nos gustan. Que el mercado demuestra que no somos clientes habituales y que por tanto no merece la pena pensar en nosotras, etc. Hay comentarios aún peores pero mejor no hablar de ellos.

    La verdad es que no se nos ha educado para apreciar este pasatiempo. La sociedad nos enseña que tenemos que pasar mucho tiempo mirando ropitas y demás, que salsa rosa es cosa de chicas y que como mucho podemos dedicarnos a la cría del crisantemo (que puede ser interesantísimo, no lo dudo. Me gustan las flores). También se argumenta que la mayoría son juegos violentos y que no nos puede gustar nada más allá de cuidar niños o jugar con la Barbie. En serio, he oído de todo.

    Hoy en día gracias a Dios la tornas han cambiado y ya hay muchas chicas que se divierten también con los videojuegos (y por qué no, no se necesita ninguna habilidad especial para hacerlo) y han empezado a sacar productos más abiertos a todos los gustos: grandes juegos de estrategia como Age of Empires, “simuladores” de vida como los Sims o Nintendogs, sagas fantásticas (y románticas) como Final Fantasy, Zelda y tantas otras. Además ya es práctica habitual que al principio del juego puedas elegir el sexo de tu personaje, e incluso hay mujeres protagonistas por sí mismas (sin falta de contar con sus tetas como excusa. Y sí, hablo de Lara Croft) :-)

    Eso sí, no falta el chavalito de 16 años que quiere demostrarse no-se-sabe-qué a sí mismo que dice que eso “no son juegos adultos”. Que solo el San Andreas muestra la realidad de la vida. Ergo si no juegas con gangsters y putas (nos encanta este rol, verdad?) no eres un jugador serio, eres un “casual” y como mucho un crío y/o mujer. Porque en este mundillo la mujer está al mismo nivel que los niños pequeños, que empiezan sus andaduras en el infantil mundo del ocio electrónico.

    Por supuesto el machismo no es solo cosa de hombres. Hay muchas chicas que miran despreciativamente a los aficionados a los videojuegos considerándolos infantiles y descerebrados. Un hombre (y ya no digo nada de una mujer) que a los 30 años sienta ilusión por una Nintendo DS es poco menos un niño de mamá al que le falta madurar. Esta actitud tampoco es muy normal. A fin de cuentas, cada uno se entretiene como quiere (y no todo el que quiere una consola es un adicto que se va a pasar 24 horas diarias jugando sin hacer caso a su pareja, que por ahí van los tiros de algunas).

    Unos prefieren la tele, otros tocan el banjo, otros juegan y otros intentan hacerlo todo. Nadie debería juzgarnos por nuestro tiempo de ocio ni considerarnos incapaces para ello.

    En fin, la discusión da para mucho y -hay que admitirlo- el mundo del videojuego es hoy por hoy un mundo de hombres donde las mujeres entramos de puntillas. Es por eso que Cata y yo (con la colaboración de Miguel) llevamos ya varios días pensando en crear una página web sobre videojuegos para mujeres. No será muy distinta a tantas que corren por la red, pues seguimos confiando en que los seres humanos somos todos iguales, pero sí será diferente en un punto crucial: Seremos nosotras las que demos nuestra opinión sobre el tema, las que hablemos de nuestros gustos, hagamos nuestros análisis y comentemos nuestras opiniones. Nosotras. Sin nadie que nos llame casuales, infantiles, o que nos explique por qué no sabemos jugar al Pro Evolution Soccer 5. Un sitio donde una no tenga que demostrar constantemente que está a la altura…

    Va a ser difícil. Lo sabemos. Pero es un proyecto interesante. Quien quiera que lea esta página y crea que puede colaborar está invitad@. Y pongo una arroba porque esto es un proyecto de chicas, pero también de personas.

    Y por último, pedimos sugerencias para el nombre de la página :-)

    Sorpresas

    Octubre 28th, 2005

    Llevo una semana desastrosa, lo reconozco. He estado enferma desde el martes y me robaron la cartera (aunque me congratula saber que no se pudieron llevar ni un duro, tal vez alguna araña) el domingo. Una de esas semanas en que pagas los pecados de varios meses, vaya.

    Pero como no todo iba a ser malo, vengo aquí para daros sana envidia y contaros -por una vez, que sé que me prodigo poco- lo feliz que estoy.

    Y es que ayer Miguel decidió hacerme un regalo sorpresa de esos que parecen más de San Valentín. Allí estaba yo, toda mustia, con mi pijama y mi bata roja con nubecitas blancas, tratando de soportar estoicamente la sintomatología del virus misterioso… cuando de pronto -tachán tachán- aparece Miguel salido de una nube…

    Vale, no, no salía de una nube. Pero apareció de pronto en la puerta porque mis embotados sentidos no estaban para captar sutilidades. Fue como una aparición, vamos. Una aparición que llevaba una enorme bolsa de papel-charol rojo en forma de corazón. Al principio me quedé un poco aturdida por las implicaciones de aquel fenómeno. Estaba claro que aquello era para mí. Al menos con un 97% de posibilidades.

    Y sí, era para mí. Y dentro del corazón había una caja… Y en la caja estaba ¡¡una preciosa Nintendo DS de color rosa!! Claro, me puse a pegar saltos de alegría y de paso a llorar como una tonta. Mocos, lágrimas, babas variadas, qué más da.

    Nintendo DS

    La cuestión es que mis nintendogs viven desde ayer en su propia casita, rosa y blanca como un pastelito. Y eso para que digan que los cacharritos no tienen glamour. A ver quien se mete con mi Nintendo DS y con mi iPod mini, ambos rosa y totalmente fashion. ¡¡Parezco la “Barbie ingeniero”!!

    En fin, que hay muchos reyes magos en este mundo, por lo que veo. Ahora solo falta estrenar ese DVD de Apollo 13 que espera en el mueble del salón…

    Cuatro paredes

    Octubre 26th, 2005

    Fíjate. No era grande, ni nueva, ni estaba llena de artículos de lujo. Mostraba los defectos de la edad y los de haber conocido otras vidas, otros gustos. Sentirla parte de mí fue -es- una operación de cirugía donde más de una vez la línea recta hizo acto de presencia.

    Mírala. Desde aquí veo sus paredes asalmonadas, pintadas con cariño por las manos que escriben. La cesta de mimbre con sus lacitos al lado de una pequeña cómoda de estilo campestre, aunque sea de Ikea. Más allá los colores son arena. Las venecianas cuelgan suavemente entre los panelados de madera. Y allí, a la izquierda, la pequeña yorkie duerme hecha un ovillo sobre el sofá revestido con una funda color crudo.

    Es posible que no te guste. Después de todo mucha gente puede permitirse más y más, más metros, más lujos y no perdonan que no haya un jardincito, o un gran mueble italiano debajo de la tele, o tal vez una enorme mesa en la gran cocina de acabados modernistas. Saben, y por eso desprecian, que en mi trastero no se puede montar un salón de baile y que no hay garaje, como apenas no hay coche -perdóname K-Pax-.

    No soy rica. Ni pobre. Tengo mi rincón. Tengo un montón de rincones que me aman. A los que amo. Cada uno de ellos con un valor altísimo, tanto sentimental como material. Sentimental porque me hacen feliz. Material porque mi deuda es muy alta -bien lo sabe el banco-. Mi casa es suave. Es familiar. Es pequeñita. Está al lado de un tren veloz que me lleva hasta mis sueños y me devuelve cada noche. No es de papel, como la casa del cuento que tanto soñé. Pero me acompaña, a mí, animal de madriguera, pega negra de cola blanca que lleva siempre sus brillantes tesoros a su nido.