Calendario
Agosto 2005
L M M J V S D
« Jul   Sep »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  
Sobre este Blog
Categorias

Archivos
Buscar

Ahora mismo...
    Héroes del tiempo: 1 online / 345529 total
Las visitas vienen de...
Locations of visitors to this page
Estoy jugando
Final Fantasy XII


Mass Effect


Lost Odyssey


Estoy leyendo
Next


Michael Crichton

Luces del Norte


Philip Pullman
Dicen por ahí...
Mis enlaces
Libros, Lectura y Literatura
  • Fuentetaja
  • Prior Incantatem
  • Rincón Romántico
  • Sobre Japón
    Mis cosas
    Créditos etc
    NOTICIAS Y ACTUALIZACIONES
    Ninguna por ahora.

    Revann, despojo humano

    Agosto 19th, 2005

    No sé si es cosa de toda mi vida o es simplemente que cada vez tengo menos esperanzas, pero últimamente no paro de sentirme mal. Me miro al espejo y me siento mal. Miro mi trabajo y me siento mal. Abro la puerta de mi casa y me siento mal también. Mi perra también está mal. Todo mal.

    Hubo un momento en mi vida en el que estuve a punto de ser optimista. Me iban bien las cosas. Tenía proyectos, perspectivas. Aún no había logrado nada, pero todo parecía posible. Todas las puertas estaban abiertas. No voy a mentir. A veces me sentía altamente jodida… pero siempre había un “no importa porque el día de mañana…”

    Y de ese modo absolutamente idiota y confiado continué con los estudios, con el buscar trabajo, con el sacarse el carnet, con el salir con chicos… Tal vez no era un mundo perfecto, pero como IBA a mejorar se le podía perdonar.

    Alguien me prometió que si estudiaba ingeniería conseguiría mucho dinero. De ahí se derivaría una casa donde me encontraría terriblemente agusto y donde podría hacer realidad esa vocación que quedaba absolutamente inutilizada por las telecomunicaciones. Por supuesto mi trabajo me llenaría, si no en lo práctico en lo económico. Sería una persona respetable, de los que pisan firme, de los que se admiran. Incluso tendría una familia y todo eso.

    Hoy a las cuatro de la tarde salí de la oficina bastante frustrada. De algún modo no me siento bien con mi trabajo. No es que yo lo haga mal, es que no me parece que se valore para nada lo que hago. Es extraño.
    Enfilé la cuesta de la muerte hacia el metro. Había perdido el autobús dos veces -cosas que parece ser ocurren en agosto- así que no me quedaba más remedio que caminar quince minutos hasta la parada del metro, cuesta arriba y bajo el sol. No soy el Lute así que no me siento muy animada con este tipo de retos. Mientras caminaba pensaba en los bonitos coches de otra gente, que jamás pisan el sucio y maloliente transporte público.

    Yo no tengo coche. Cuando me saqué el carnet de conducir, pagado por mi bolsillo, mi padre me prometió regalarme uno de los suyos. Luego se echó atrás. También echó para atrás todos mis intentos de comprarme un coche, así que no tengo. No tengo y ya ni me acuerdo de lo que es. Es algo que otros tienen y conducen y de lo que presumen. Yo camino por la cuesta de la muerte hasta el metro.

    Miserable de mi, me siento en un vagón del metro y miro a mi alrededor. Todo el mundo tiene cara de ser un amargado, de llegar mal a fin de mes y de caminar por la cuesta de la muerte. Me deprimo. Me deprimo mucho. Me jode cantidad saber que estoy en el club. Les miro y me digo “no, yo no tengo esa pinta, yo no doy pena”. Luego me miro en el cristal del vagón, rayado hasta la muerte por los desahuciados creativos, y veo que tampoco estoy tan lejos. Yo también doy pena. Ningún rasgo destacable. No parezco feliz, no parezco una triunfadora, no infundo respeto, ni siquiera soy guapa. Intento leer el libro para no pensar en la opción de saltar a las vías.
    El libro va de un tipo mediocre que sueña despierto. Qué cosas.

    Llego a casa y abro la puerta. Mi casa es pequeñita. Es carísima, pero enana y viejecilla. Estoy meditando el NO poner una mesita delante del sofá porque tal vez tenga que hacer espeleología para llegar a las habitaciones. Un pequeño zulillo altamente expensive. Por un momento me siento David el gnomo, viviendo en su casita del árbol.
    Vale, estoy jodida. Estoy deprimida. Mi vida es un asco y toda mi inteligencia y mi esfuerzo no han valido para nada. Me jodo como tantos otros, todos del mismo club….

    Pero el reaggaton del vecino… por ahí sí que NO paso.