Episodio II
Aquí llega la segunda parte de mi super-fic sobre Star Wars. Espero que os guste. Si no habéis leído el primer episodio podéis leerlo aquí:
Episodio I
La sala del consejo Jedi en Dantooine no era especialmente asombrosa. Era pequeña, oscura y estaba repleta de sillones de distintos tamaños, todos dispuestos alrededor del centro de comunicaciones. Revann sentía ganas de salir corriendo mientras soportaba el escrutinio de los maestros allí reunidos. Siempre había sido una estudiante problemática y sentía que todavía no había conseguido limpiar su imagen del todo. Especialmente ahora que había perdido a Xydehia.
- Corren malos tiempos, indudable es -el pequeño maestro Yardo sacudió la cabeza con tristeza-. Rescatar a la joven padawan Xydehia tú debías.
Revann no supo que contestar. Agachó la cabeza.
- Estoy convencida de que la destrucción de Taris no acabó con la vida de la padawan -dijo la maestra Shannasa Kashra-. Darth Maia necesita nuevos aprendices poderosos en la fuerza. Y es muy duro que precisamente tú -y aquí señaló a Revann con el dedo- pierdas a tu padawan.
- Xydehia tiene un temperamento… complicado -murmuró Revann.
- Las excusas no sirven -la interrumpió Yardo-. La destrucción de Taris graves consecuencias tendrá. Y Darth Maia en el lado oscuro a nuestros jóvenes padawan arrastra…
En otro lugar del complejo Mike Onasi trataba sin conseguirlo de detener la charla incesante de la joven twi’lek que lo acompañaba. Alhena estaba entusiasmada. Siempre había deseado conocer algo más de los misteriosos jedi y estar en el mismísimo corazón de la Orden le parecía maravilloso. Casi no podía entender como el piloto parecía tan aburrido de estar allí.
- Sería estupendo ser un Jedi -continuó Alhena haciendo caso omiso de los bufidos de Onasi-. Todo ese poder para dar saltos y convencer a la gente. Es increíblemente genial. Siempre he creído que tengo aptitudes y que la fuerza es poderosa en mí… -Onasi la miró de reojo- De hecho, creo que debería presentarme a algún tipo de prueba porque…
Revann la interrumpió para alivio del piloto.
- Siento haberos hecho esperar tanto.
- No importa -respondió Onasi-. ¿Se sabe algo de Taris? ¿De quién pudo hacer aquello?
- Bueno… -Revann meditó su respuesta- Tal vez suene pretencioso, pero sólo intentaban eliminarme - Onasi enarcó una ceja -. No podían permitir que completara mi misión y está claro que lo han conseguido. Y mi fracaso ha costado la vida de un planeta entero.
Revann se desplomó en la silla y Alhena le apretó la mano rápidamente, intentando darle ánimos.
- ¿Pero quién ha sido? -preguntó la joven twi’lek azul- ¿Cuál era tu misión?
- “Cuál” es -remarcó Revann sonriendo cansadamente-. Aún tengo que encontrar a mi joven Padawan, que parece haber caído más pronto de lo previsto en el Lado Oscuro.
Onasi frunció el ceño. No le gustaban las cosas de jedis y mucho menos el tema del Lado Oscuro. Casi cualquier mención de la fuerza lo ponía nervioso. Y pensándolo bien, ya estaba empezando a picarle todo el cuerpo.
- Bien -dijo levantándose lentamente-. Sea lo que sea yo ya he terminado aquí. Mis órdenes eran llevarte a Taris y ya he hecho demasiado trayéndote de vuelta a Dantooine. Y eso sin contar con la twi’lek…
- ¡Hey! -protestó Alhena indignada.
Onasi se encogió de hombros.
- No tengo ninguna necesidad de mezclarme con asuntos de la Orden. Yo recibo órdenes de la República.
Revann suspiró. ¿Era necesario informar al piloto de que sus “órdenes” habían cambiado? Lo miró de arriba a abajo. Mike Onasi parecía obstinado, cabezota y casi cualquier adjetivo sinónimo de insoportable. Aunque resultaba atractivo…
Dejemos que el viejo Yardo se ocupe de esto. Siempre sabe que decir… aunque no sea en el orden correcto.
La joven jedi se dio la vuelta y echó a caminar hacia los edificios sonriendo. Alhena saltó rápidamente detrás de ella para explicarle lo interesante que sería hacer una prueba para entrar en la Orden. Y mientras las dos mujeres se alejaban, Onasi intuyó que no iba a ser tan fácil despegar aquella vez.



























