Indignación
Estoy indignada.
También estoy segura de que a muchas mujeres les está ocurriendo esto y ya es hora de que alguien haga algo. Parece mentira que en el siglo XXI estas cosas sigan ocurriendo.
Esta mañana he ido a comprar la píldora anticonceptiva a la farmacia (no os preocupéis, pronto daré la dirección para que no vayáis). La citada píldora se llama Suavuret, y llevo tomándola 3 años bajo la supervisión de mi médico de cabecera y mi ginecóloga. Empecé a tomarla para regular unos ciclos menstruales muy largos que me causaban graves pérdidas de sangre y con ello anemias. Queda justificado así mi uso de este medicamento. Aunque no resulta necesario puesto que cualquier persona sana puede y tiene el derecho de utilizar el anticonceptivo que desee.
Todos los años me someto a la maldita revisión anual y en función de los resultados mi ginecóloga me expide una receta con su firma.
Bien, hasta ahora las farmacias se conformaban con verificar y sellar la receta (válida por un año, que es cuando hay que hacer la siguiente revisión) y yo acudía con ella cada mes.
Hoy las cosas han cambiado.
El farmacéutico, un tipo estirado con bigotillo hitleriano, sin preguntar siquiera si yo tenía receta me ha dicho que no podía dármela sin la citada receta. Yo le dije “pero SÍ tengo receta” y empecé a sacarla de mi cartera. El farmacéutico me cortó y sin siquiera echarle un vistazo me dijo que no era válida. Que necesitaba una receta mensual POR LEY. Yo le dije que era imposible puesto que no puedo ir al ginecólogo cada mes. Y también le comenté que mi médico me la había dado como válida por un año.
El maldito nazi (lo siento, gilipollas de mierda, si te ofendo) negó con la cabeza y continuó hablando de legislación. A lo que ya repuse que deberían informar a los médicos de este tipo de maniobras. El simplemente dijo que era algo entre los colegios.
Llegados a este punto toda la farmacia me miraba como a un bicho raro y no tuve más remedio que guardar mi cartera, mi receta, y marcharme de la farmacia como una drogadicta o “algo peor”: una adicta al sexo descontrolada que quiere matar niños no natos.
Asumo que es eso.
Bien, esta tarde tendré que buscar otra farmacia “más caritativa” que no quiera obligarme a abandonar el tratamiento impuesto por mi médico. Me he pasado toda la mañana buscando la citada legislación y lo único que he encontrado es la obligatoriedad de presentar la receta. Nada sobre recetas mensuales sin sentido.
En todo caso ¿tal vez deberían los médicos proporcionarnos doce papelitos con fechas falsificadas? ¿O debo ir al ginecólogo una vez al mes? Y de todos modos, quién es ese tipo para humillarme en público sin ni siquiera comprobar la receta?
Estoy indignada. Y esto no se va a quedar aquí porque pienso denunciarlo.
























