Angeles y demonios
Me resulta curioso como en los tiempos en los que libros como “angeles y demonios” (cortesía de Dan Brown) alcanzan la gloria, la gente cada vez está más ciega al concepto del bien y el mal.
Ahora está de moda el ateísmo, un concepto mal entendido y pésimamente utilizado. Nunca se me olvidarán las palabras que el filósofo Gustavo Bueno nos dirigió en una de aquellas charlas de instituto: para ser ateo hay que entender muy bien qué es lo que se está rechazando. Si no, no eres ateo, simplemente eres un “pasota” (lo cual está muy bien, por otra parte).
Y de paso no está mal recordar que algo que ha movido a la humanidad durante milenios no puede ser tan fácilmente descartable sin dedicarle ni tan siquiera un miserable minuto (y haber hecho la comunión no sirve, se necesita un esfuerzo consciente de análisis).
Tranquilos que no voy a inaugurar una categoría nueva para convenceros de que el cristianismo es la salvación del mundo. Mi opinión sobre el tema queda para otro momento…
Lo que me interesa es el concepto de bien y mal. El mal, que tan fácilmente creemos distinguir, es normalmente el más difícil de evitar. La representación católica del mal es el demonio, Lucifer (si bien el cristianismo niega su existencia). Siempre pensamos en él como en una criatura espantosa, tan terrible que saldríamos corriendo nada más notar su presencia (y contribuyen a ello miles de películas como “Constantine” y cía).
Sin embargo Lucifer viene de Luzbelle, o Luz Bella, y era el nombre del ángel preferido de Dios, el más bello, el más perfecto. Si el mal ha conseguido dañarnos durante siglos no ha sido porque corriésemos poco, ha sido porque jamás hemos huído de él.
Como si de una broma cruel del destino se tratase (o tal vez sea una broma divina, quién sabe), el bien siempre se presenta disfrazado de humildad, de sencillez e incluso de fealdad. Es tan poco atractivo que es fácil rechazarlo, ignorarlo o despreciarlo…
¿Es una prueba para medir nuestras almas? Tal vez… Pero el hombre es débil y lo hermoso le tienta. Y es más fácil beber agua de un caliz de oro que tomar el vino de una copa de madera. Es más fácil creer dulces mentiras que amargas verdades.
Así que… enemies of the heir, beware… cuando el demonio se presente, será vestido de sedas. De vosotros depende escoger al ángel enfundado en su capa de barro.
Dedicado para los que están… sumidos en un sueño muy profundo, más fuera que dentro de este mundo…
























