Las iPods irlandesas
No puedo evitarlo, echo mucho de menos a mi iPod. Decidí no traerla a Dublin para no traerme también su bonito cargador blanco, pero he cometido un error muy gordo. Entro en la oficina y veo en las mesas de los colegas irlandeses un montón de iPods, normalmente el modelo clásico, blanquitas y preciosas. En el autobús cada día se pueden ver cinco o seis personas con auriculares maqueros… Por las calles los cablecitos blancos delatan la presencia de las iPods escondidas, como compañeras invisibles en las frías mañanas de trabajo irlandés. Son como la Guiness, o los tréboles, frecuentes y misteriosas.
El modelo preferido suele ser el clásico y el color en las iPods mini, el plateado (esperaba más reproductores verdes, la verdad, jeje)
¿Cómo es posible este éxito de masas? ¿Dónde está la Creative Zen, con sus colores llamativos, que debería ser una digna competencia? Los que no tienen iPod, tienen los típicos pendrives pequeñitos, y aquí sí puedo afirmar que no he visto muchas iPod Shuffle. Pero en cuanto a máquinas grandes el ganador indiscutible es Apple.
En fin, echo de menos a mi pequeña iPod mini rosa, con las últimas canciones de Overseer calentitas en su interior. Es curioso como este aparatito te convierte en un miembro de tribu urbana, en un habitante de las ciudades marcado por un símbolo.
En cualquier ciudad del mundo tus ojos siempre econtrarán esos pequeños auriculares blancos. Es algo que te hace sentir en casa, aunque estés lejos…
























