Sentimentalismo?
Antes de empezar voy a compartir con vosotros algo que escuché hace mucho tiempo sobre los distintos grados de sensibilidad de las personas:
Circulas en tu coche por una carretera vacía y, de pronto, ves un pequeño erizo que se arrastra de lado a lado de la vía. Con habilidad esquivas al animalito y sigues tu camino: eso es sentimiento.
Circulas con tu coche por una carretera cuando, de pronto, ves un pequeño erizo que intenta desesperadamente llegar al otro lado de la vía. Intentas esquivarlo a toda costa para salvar su vida y, en el intento, atropellas a un peatón que circulaba por el andén: eso es sentimentalismo.
Dejando a lado que a mi me daría igual el peatón sin ningún remordimiento (sobretodo dependiendo de quién fuese el peatón), he de reconocer que soy una sentimental. Es fácil emocionarme, es fácil ilusionarme y es fácil decepcionarme.
Para mi la desilusión es como un frío dementor (para todos aquellos que sepáis algo de Harry Potter). Me roba lo bueno y me deja solo la sensación de abandono, tristeza y desesperanza. La ilusión es mi vida, la decepción sólo es una pequeña muerte diaria.
El problema de una sensibilidad extrema es una montaña rusa de sentimientos que no siempre son malos… y no siempre son buenos.
Lo que algunas personas no entienden de mi por mucho que crean conocerme, es que a mi un enfado me dura unas pocas horas (dos, como mucho). En seguida me arrepiento de mis arrebatos de ira. De hecho, soportarlos me cuesta mucho.
Pero la decepción… esa puede durar siglos.
Lamento que haya quien todavía no sepa que es mejor pelearse conmigo antes que traicionar mis ilusiones.
























