Día de llegada
Bueno, bueno, aunque hoy mis paseos por la blogosfera me han llevado a toparme con alguno/a que merecería mis críticas más destructivas, hirientes y dañinas (lo siento pero la mordacidad de los demás suele hilaridad provocarme)(cómo mola cuando imito a Yoda), hoy es un día de alegría y no voy a meterme con nadie Sonrisa Gigante.
El motivo es que ¡ha llegado Buffy!
Bueno, para el que no lo sepa Buffy es mi perra, una yorkshire terrier de casi cuatro meses de edad, lista como el hambre y preciosa, por supuesto. Es que no hay animal que no se parezca a su amo. Por favor, si vais a decir chorradas como que es un perro patada etc etc, ahorraros la molestia de escribirlas. Podéis venir, decirmelo a la cara y de premio os llevaréis un rejostión made in Asturias. Y recordad que el que insulta a un animal suele ser normalmente inferior al susodicho animal…
En fin, a lo que voy, esta mañana fuimos a buscar a Buffy a casa del criador y, aunque vivió con inquietud y dudas variadas su viaje hasta casa, ahora mismo parece bastante feliz con su suerte. Lo cierto es que está empezando a estar demasiado feliz xDD. Vamos, que tiene carácter (me remito a una de las frases que dije antes) y que parece intrigada por la única habitación de la casa en la que no le permito entrar. Así que se dedica a levantar sutilmente la cortinilla que da entrada a dicha habitación para husmear dentro.
Aún no tengo fotos, pero no os libraréis del reportaje fotográfico. Si alguien necesita verla con urgencia puede hacerlo a través de webcam ya sabe cómo.
Y como estoy enfermita y llevo dos noches sin dormir por culpa de los dolores de garganta, os abandono. Voy a seguir leyendo “los miserables”, que ya hace la tira que tenía abandonado el libro (hay que tener en cuenta que por el medio me he leído 3 libros de educación canina)
Recomendación del día: “The day we caught the train” by Ocean Colour Scene.
























