Ipod Shuffle, la última de la dinastía Apple
La que suscribe está sentada delante de su ordenador con una flamante Ipod Shuffle (”Chufla” para los amigos) colgada al cuello. Lamentablemente no es mía, sino de mi novio, jeje (por cierto regalo mío) pero para el caso sirve igualmente. Antes de meterme con temas más técnicos paso a dejaros una foto de la nueva niña de Apple. Uno de los puntos fuertes de iPod es su diseño, y está claro que este extraño objeto de aspecto médico tiene un no sé qué de elegancia que da qué pensar.

A este respecto me gustaría comentar el afán de algunos internautas por comparar este chisme con un tampón. Os aseguro que entiendo de tampones y no veo la semejanza, sinceramente. Lo único que veo es una forma de despreciar el iPod comparándolo con lo que algunos individuos inmaduros repudian (pero esto es otro tema…)
Lo que ofrece: Facilidad de manejo, carga a través del programa iTunes (que por cierto merece la pena aunque no tengas iPod), una batería que por ahora parece dar buen resultado (y que se carga nada más conectar el pen al USB del ordenador, un sonido de mucha calidad (aunque es un tema subjetivo), mucha estética, resistencia.
Lo que no ofrece: Pantalla, radio, grabadora de voz, carga de tarjetas externas (tipo cámara, para entendernos), carga por arrastre de carpetas.
Hay dos posibilidades de capacidad, 1Gb y 512Mb. Por ahora con la segunda opción estoy shuffleando a menos de media carga.
Respecto a los modos de reproducción, tiene dos: Continuo tal y como se define la lista de reproducción y aleatorio. Por supuesto si no te gusta una canción puedes pasar a la siguiente o a la anterior con la rueda frontal.
He leído por internet algo sobre problemas con un volumen de sonido muy bajo. La explicación sobre este tema era la normativa europea que no permite a los gadgets auditivos superar ciertos umbrales de potencia (a riesgo de dañar los tímpanos por culpa de una excesiva presión continua en ellos). La verdad es que no he conseguido soportar los auriculares a máxima potencia, así que no quiero imaginar cómo están los oídos de la gente…
Resumen: No es el mejor mp3, pero tampoco es el peor… Y desde luego es uno de los más bonitos
























